Venezuela, es un país que viene sufriendo las consecuencias de una hiperinflación  desde  finales del 2017;  motivado a un modelo económico del que no se conoce triunfo en otro lugar según especialistas en el área económica;  con una situación delicada en cuanto a la prestación de servicios públicos; ya que la mayoría de las poblaciones más humildes carecen de servicios de agua de forma constante, hay interrupciones del servicio de luz y los problemas con las comunicaciones no se hacen esperar. Según el  estudio de la Universidad Johns Hopkins sobre “Índice de seguridad sanitaria global”, de 195 países, Venezuela ocupa el puesto 180, lo que se traduce en un sistema de salud muy vulnerable antes de la pandemia,  y con la pandemia en su máxima línea de contagios, todo puede convertirse en un caos. A todo esto le añadimos la emigración de médicos preparados, lo que afecta más la prestación del servicio médico. El Gobierno culpa a las “sanciones criminales” del imperio por el deterioro en la calidad de vida del país y la oposición culpa al gobierno por sus malas políticas económicas.

El presidente declaró la alerta sanitaria y por consiguiente el inicio de la cuarentena el 13 de marzo, mucho antes que otros países, y tal vez eso ayudó a que la curva de contagio haya sido casi horizontal los primeros meses, sin embargo desde finales de Julio hasta la fecha se observa un crecimiento casi vertical. El llamado a cumplir con los protocolo de bioseguridad es constante; sin embargo, la necesidad del pueblo de cubrir sus necesidades básicas, donde la prioridad es la alimentación, los obliga a salir a la calle a buscar el sustento de sus familias. Se observan grandes aglomeraciones de personas en mercados, transitando por las calles y esto por supuesto dispara las cifras de contagios. Igualmente se observan muchas personas en la calle sin el uso del tapabocas, la norma más simple de cumplir y sin embargo la más fácil de obviar.

Se conoce que los primeros contagios llegaron vía externa, por viajeros que procedían de otros países vía aérea;  luego de esto se desató una ola de actos xenofóbicos en algunos países del sur de América contra los venezolanos, que en un momento de desesperación por la crisis huyeron buscando una vida mejor, sin embargo las amenazas a su integridad  física obligó a muchos a retornar al país  vía terrestre y en muchos casos  a  pies. 

El gobierno insiste en que muchos de estos retornados vía trochas o caminos clandestinos pudieran estar contagiados y al regresar con sus familias se riega  el virus; e indicó el gobierno que los retornados son unos irresponsables porque vienen a contaminar grandes sectores del país.  En los pasos fronterizos legales se activaron unos puntos  de atención Integral Social (PAÍS) y se ubican a las personas en lugares destinados para cumplir la cuarentena; muchas personas han denunciado a través de las   redes sociales, que estos centros carecen de las condiciones mínimas y que no los atienden; y mucho menos les hacen las pruebas; y este hacinamiento ocasiona la posibilidad de más contagios; sin embargo el estado afirma que son atendidos y se cumplen los protocolos de bioseguridad en cada caso detectado, Otros venezolanos denuncian que para ingresar a territorio venezolano sufren las consecuencias de sobornos por parte de funcionarios, vienen sin dinero y se ven en la disyuntiva de ingresar vía ilegal o esperar en la frontera hasta que los dejen pasar.

La ONU ha planteado en más de una oportunidad la necesidad de una ayuda humanitaria para Venezuela; quien hasta el momento ha recibido ayuda de China, Turquía, Cruz roja Internacional y la UE; quienes  enviaron cientos de toneladas en equipos médicos  de bioseguridad y protección, kits de higiene, pastillas potabilizadoras;  entre otros insumos. Rusia envió kits detección del virus, así como medicamentos para insulinodependientes; Cuba facilitó  1200 médicos  e  Irán envió buques cargados con gasolina.

La pandemia sigue su camino, que solo se puede parar con una vacuna, sin embargo mientras eso ocurre, todos debemos ocuparnos de cumplir la cuarentena y protegernos y así restarle recorrido a este virus letal.

Carmen Banca