El mundo está cambiando de manera extraña y acelerada, y el océano Ártico -ubicado alrededor del Polo Norte de la Tierra- no sería la excepción. De acuerdo con un estudio reciente, este importante lugar ha perdido el 20 por ciento del grosor del hielo marino en los últimos once años; razón por la que muchos científicos se atreven a asegurar que quedará en completo deshielo antes del verano del 2050.

La información sobre la disminución del grosor del hielo fue dada a conocer por la revista Journal of Geophysical Research: Oceans, luego de conocer en el mes de abril los datos arrojados por del satélite ICESat-2 lanzado al espacio por la NASA en el año 2018 con el propósito de identificar las variaciones en los territorios polares.

Dichas observaciones fueron contrastadas con la primera misión ICEsat, que se llevó a cabo entre 2003 y 2009, y se determinó que efectivamente entre febrero y marzo de 2008 el grosor del hielo en el océano Ártico disminuyó, y que pasó igual en el mismo período de tiempo, pero del 2019.

Ante este escenario, un grupo de científicos coordinados por la Universidad de Hamburgo en Alemania, se atrevió a aseverar que el océano Ártico quedará sin hielo deshielo antes del 2050, debido a las altas emisiones de Dióxido de Carbono (CO2) al ambiente.

Consecuencias para la humanidad

Cabe acotar, que esta situación podría alterar las corrientes oceánicas que derivaría en un cambio climático de 360 grados en todo el planeta; es decir, que lo que hoy conocemos como selvas podrían convertirse en desiertos y viceversa, trayendo terribles consecuencias para la humanidad.

Al no contar con hielo en el Ártico, el calentamiento del planeta tierra sería casi de inmediato alterando la salud de todas las personas; además de la subida del nivel del mar, que traería como consecuencia inundaciones en varias partes del mundo.

Además de esto, en las profundidades del mar existe una gran cantidad de metano, un gas con efecto invernadero que se liberaría a la atmósfera como consecuencia del deshielo en el océano Ártico.

Por otro lado, estaría la extinción de animales como narvales, morsas, belugas, diferentes especies de focas, ballenas boreales, y por supuesto los osos polares.

Tanto el Ártico como todos esos animales cumplen una función importante para el natural desarrollo del ecosistema; razón por la que su alteración sería fatal para la toda la humanidad.

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