La pandemia mantiene la vida del mundo entero en confinamiento obligado como medida para evitar ser contagiados con este mortal virus que se ha cobrado la vida de 295 mil 879 personas en el mundo.

Esa lamentable cifra es motivo para reflexionar un momento y ver este tiempo en casa como una oportunidad de mantenernos fuera de peligro y no como un encierro. Llegó la hora de ser como niños y crearnos una vida feliz en cuatro paredes. No se trata de fantasear, pues lo podemos hacer realidad.

Ser agradecidos es una de las actitudes que nos ayudan a enfocarnos en lo bueno y no en lo que nos hace falta. Qué tal si empiezas por agradecer el simple hecho de poder leer esto, pues muchas personas están ciegas y no pueden hacerlo. Agradece también porque puedes respirar, sí, ¿te diste cuenta verdad?, Qué hermoso regalo, tu vida ha sido protegida.

Orar trae una gran cantidad de beneficios a la salud, así lo descubrió el científico Andrew Newberg, actual profesor de la Universidad de Jefferson, en Estados Unidos. Entonces dedicar unos minutos a hablar con Dios y echarle tus cargas a él con fe, te ayudará a sentirte mejor. Hazlo un hábito y verás las respuestas en tu vida. Tal vez no lo creas porque aún no lo has probado, pero qué tal si lo intentas.

Un día a la vez es la mejor forma de llevar este tiempo. Solo enfoca tu mente en resolver los asuntos del hoy sin pensar en lo que pasará mañana, pues lo que piensas que pasará en un futuro, es solo una suposición tuya, no es algo que esté establecido. Trabaja en lo que debes hacer hoy.

Aprende algo nuevo pues en este siglo muchos tienen el privilegio de contar con algo llamado internet, que puede ser usado para hacer cursos online del idioma que prefieras, o quizá aprender a cocinar y mejorar tu arte culinario. También puedes enfocarte en perder esos kilitos de más.

Disfruta el tiempo con tu familia haciendo cosas juntos como ver una película, jugar y colaborar con la tarea de tus hijos sin que esto se convierta en un estrés; es decir, si no lograron terminar la tarea hoy de seguro mañana se dedicarán otro ratico. Aprovecha para enseñarle a tus hijos cómo ser una persona paciente, amorosa, y feliz con tu ejemplo en medio de la tormenta.

Sé selectivo con lo que ves y escuchas no permitas que estas cosas perturben tus emociones. Pon límites y no te descuides, recuerda que la paz es un trabajo diario.

Contacta con esos amigos o seres queridos que hace tiempo no ves y establece una conversación telefónica con ellos, recuerden los buenos momentos y rían mucho.

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